Hoy estoy feliz. ¿La razón? No la sé. Creo que la sé, pero no puedo echarle toda la culpa a "eso".
¡Qué relativo es esto de la felicidad! De todas formas que todos sabemos que la felicidad está conformada por momentos fugaces en los que el alma y el cuerpo se nos llena de una sensación placentera, bonita, que hace que el mundo alrededor se detenga y sientes que no existe nada mejor que lo que estás viviendo en esos momentos. A veces dura segundos, otras veces dura minutos, horas, pero no creo que lleguen a durar días. Definitivamente no.
Entonces, ¿cómo puedo decir que soy feliz o infeliz? ¿Pongo en una balanza todos los momentos felices e infelices relacionados a algo en particular y digo, ok, hasta el día de hoy soy ...? ¿Tengo que hacerlo de acuerdo a aspectos de mi vida? Por ejemplo, decir, en el amor soy feliz, en el trabajo no lo soy, en lo familiar creo que sí. ¿Así es? ¿No puedo decir si soy feliz o no de manera general? ¿Se puede ser totalmente feliz? La respuesta de la última pregunta, me suena a que no. No todo es perfecto.
Hablando de perfección y felicidad. Hoy comentaba con una amiga mía sobre un chico. Yo concluí que era perfectamente imperfecto. Me gusta que sea imperfecto. A veces sus imperfecciones me sacan de cuadro, me molestan, me hacen renegar, me hacen reir, me hacen pensar, me hacen quererlo más. Y, ¿qué tiene que ver esto con la felicidad? Pues, sus perfectas imperfecciones me hacen feliz. Por momentos. Ayer fui feliz. Por momentos también. Mi carácter no ayudó a que fuera feliz todos los minutos que pude serlo y en realidad sus imperfecciones tampoco ayudaron. Pero al final fui feliz.
La semana pasada fui feliz. Celebramos el cumpleaños de un gran amigo mío. Él estaba feliz. Todos estábamos felices. Nos teníamos el uno al otro. Nos reíamos de todo. Nos aburrimos juntos en algunos momentos también. Bailamos, tomamos, nos molestamos, nos llamamos la atención en alguna oportunidad. Creo que la prueba de lo felices que somos cuando estamos juntos es que cuando llega la hora de partir, alargamos el tiempo (sino pregúntenle al señor que me hace taxi, jajaja), y algunos que parten, regresan a pasar los últimos minutos juntos (como la noche del karaoke). Mis amigos me hacen feliz.
El 09 de diciembre del 2007 fui feliz por 3 horas enteras (casi todas las 3 horas). Pero eso fue felicidad mezclada con éxtasis, casi como drogarse (aunque nunca lo he hecho, supongo que debe sentirse así). Fue el concierto de Soda Stereo. El segundo. Los fans dicen que el segundo estuvo mejor que el primero. Menos mal que cuando fui a comprar las entradas estaban agotadas las del primer concierto (nunca olvidaré la cola desde las 6 am en Ripley de Primavera... era la tercera en la cola). Lo único malo fue que en el primer concierto tocaron mi canción favorita, "el rito". Lo ví en youtube. Fue espectacular. Renegué por no haber ido al primer concierto. Ahora, vuelvo a ver los dvd's de aquel día (porque aquí la gente es más pirata... al día siguiente ya había dvd del concierto en Perú), el del concierto en Chile y el original de la gira "Me verás volver" y recuerdo con tanta emoción aquel momento. Lo vuelvo a vivir y entro en éxtasis de nuevo. Fue el mejor concierto de mi vida (sorry Ale y Marc).
Un día cualquiera (fin de semana de hecho) mi prima vino a mi casa a tomar unos tragos. Fuimos ella y yo. Nos amamos tanto ese día, lloramos, bailamos, cantamos. Fue un día especial. Fui demasiado feliz. Nunca olvidaré cada cosa de la que hablamos. Tampoco olvidaré los estragos que causó el alcohol, sobre todo en mi prima. Fue un día divertido. Lo recordaremos cuando estemos viejas y nos reiremos. Lo sé.
Eran vacaciones. Debió ser un día de enero. Me llamó un amigo de la universidad a decirme que estaba publicada la lista del orden de mérito de mi promoción de todo ese año (tercer año de medicina creo). La buena noticia fue que una de mis grandes amigas estaba en el primer lugar. No imaginan como se me llenó el alma de orgullo. Desbordaba felicidad. No podía dejar de sonreir y gritar. La llamé para felicitarla. Ella estaba en Trujillo. Ella ya sabía la noticia desde hace días. No lo dijo porque le daba vergüenza. Está loca. Ese día salí y brindé por ella. Ella no lo supo nunca. Si lee esto lo sabrá.
Un día no tan lejano me reconcilié con una gran amiga. Tuvimos una pelea tonta (ahora puedo llamarla así, pero en aquellos días no era nada tonto). Después de más de 1 mes sin comunicarnos nos encontramos. Ella dió el primer paso. Yo me resistía a dar mi brazo a torcer, pues estaba muy resentida. Me terminó convenciendo. Entendí todo. La miré y no pude evitar contarle todo lo que me sucedió esos días (fueron muuuchas cosas). Todo volvió a ser como antes. Estaba feliz. Sentí que ese algo que me faltaba estaba ahí. Le dije que la quería y ella también a mí. Nos abrazamos. No quise que se vaya. Le conté al mundo entero que estaba feliz. No podía contenerlo.
Un gran amigo mío. Especial. Totalmente especial. Terminó la carrera de Medicina Humana. Estaba por dar sus exámenes de grado. Él estaba nervioso. Créanme que yo más. Fueron cuatros días de felicidad y angustia. Cada día era más feliz. Era feliz por sus logros. Sentía que eran los míos. Me ponía en sus zapatos, en los zapatos de sus papás y sentía tanta felicidad y orgullo. Todo fue un éxito. Sabía que iba a ser así. Lo celebré tomando un ice capuccino con helado de vainilla en San Antonio.
En una de las guardias de traumatología, con un excelente doctor (no puedo evitar decir que lo amo, pero es un amor-admiración, no otro tipo de amor) llegó un paciente que necesitaba operarse del pié. Tuvo un accidente. Íbamos a entrar a sala de operaciones de emergencia con un grupo de amigos. No sé por qué el doctor me dijo que lo asista. A mí no me gusta la cirugía. Yo soy clínica totalmente. Sin embargo, dije ya (tampoco podía decir que no). No hice mucho. Estuve muy nerviosa. Suturé un dedo (en realidad creo que sólo hice 2 puntos... estaba demasiado nerviosa). Fue el único día que me gustó la cirugía. Fue especial. Después ví al paciente en consulta externa. Menos mal que mis puntos no se salieron. Fui feliz ese día, aunque no lo expresé. Pero fui feliz por dentro.
Ahora pensándolo bien, mi vida ha estado llena de momentos felices. Muchos. Me acabo de dar cuenta que soy feliz por las cosas que me pasan y por las cosas que le pasan a los demás. Creo que eso es bueno.